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TRATAMIENTO Y DIABETES

31 JULIO 2020

Control de la hipoglucemia (I): el hambre y las bajadas de azúcar

La hipoglucemia es uno de los grandes riesgos a corto plazo de la diabetes. En nuestro afán de mantener en rango los niveles de glucosa, evitar los efectos a largo plazo de las hiperglucemias, y de controlar nuestro peso, podemos excedernos y facilitar llegar a estas situaciones por tener unos niveles de azúcar demasiado bajos.

Por eso, uno de los primeros cuidados que debemos tomar a la hora de organizar nuestra dieta, es mantener unos horarios. Éstos nos permitirán comer de una forma más sana, y además facilitarán el control de nuestros niveles de glucosa. Generalmente, y siempre que nuestro médico no diga lo contrario, lo ideal es realizar 4 o 5 comidas al día.

Cuando decimos que no ajustarse a esos horarios y pasar hambre desajusta nuestros niveles de glucosa, no hablamos solamente de ese momento concreto. Las consecuencias van más allá. Por ejemplo, un pequeño estudio publicado en Inglaterra hace unos años, revelaba que las personas con diabetes que se saltaba el desayuno tenían luego picos de glucemia un 40% más altos tras el almuerzo, y un 25% mayores después de cenar. Del mismo modo, cenar demasiado tarde también puede llegar a provocar mayores niveles de glucosa durante el siguiente día.

Volviendo al riesgo de hipoglucemias, debemos procurar seguir unos horarios fijados, y no atrasar una comida, para que nuestro cuerpo no entre en un déficit de aportes que pueda acercarnos a una hipoglucemia. Por supuesto, si una comida se retrasa imperiosamente, entonces también es importante ajustar en consecuencia el aporte de insulina.

Si tomas medicación, ten en cuenta que ésta va a seguir actuando para mantener tu glucosa a raya, aunque no comas.

Puede que tu cuerpo tenga problemas para asimilar los carbohidratos, pero eso no quiere decir que no los necesites en tu día a día tanto como cualquier otra persona. ¡Y eso sin hablar del resto de nutrientes! Por estos motivos la pérdida de peso de una persona con diabetes (de cualquier persona, pero especialmente de una con diabetes) debe basarse en una dieta adecuada y la práctica de ejercicio, y nunca en una “dieta milagrosa”, cuyo único milagro se produce si sales de ella sin complicaciones de salud.

Así que ya sabéis: ¡comed sano, para nunca pasar hambre!

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