En ocasiones, la hora de la comida con un niño pequeño con diabetes al que le cuesta comer puede parecerse a una película de terror o dramática más que a un momento para disfrutar en familia.

Saber que hemos puesto una cantidad de insulina y tener dudas de si nuestro hijo finalmente se acabará el plato de comida puede ponernos en una situación de tensión que nos lleve a perder los nervios o a decidir cambiarle el plato por “algo más apetecible” para completar las raciones o, simplemente, a llegar a tomar la decisión de poner la insulina después de comer.

Cambiar el plato no será una buena opción. A la larga irá en detrimento de que el niño lleve una alimentación saludable, lo cual no sólo es importante para su desarrollo físico e intelectual, sino también para que aprenda a comer de forma variada y esto de alguna manera sentará las bases de su estilo de alimentación en el futuro.

Perder los nervios hará que el niño se ponga nervioso también y no mejorará la situación.

Administrar la insulina después, tampoco resulta buena idea. El objetivo de la insulina que se administra antes de una comida es conseguir que su acción se acople a la absorción de los hidratos de carbono, para que las cifras de glucosa en sangre se mantengan dentro de los objetivos en el periodo posterior a la comida. Las insulinas rápidas, las que se utilizan tanto en el tratamiento con múltiples dosis de insulina como con bomba de insulina, tienen un comienzo de su efecto a los 10-15 minutos de administrarse y un pico de acción aproximadamente a los 90 minutos.

Por eso, cuando la glucemia se encuentra dentro de objetivos antes de una comida,  es necesario administrar la insulina con unos minutos de antelación (entre 10 y 20 min, aunque debe individualizarse). Cuando se administra a la vez o después, no se consigue el objetivo de controlar la glucemia postprandial. Veamos un ejemplo en un estudio clínico:

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Diabetes Technol Ther. 2010 Mar;12(3):173-7

Cuando se administra la insulina después de comer, no sólo la glucemia a las 2 horas es mayor, si no también a los 30, 60 y 90 minutos. Si estas hiperglucemias en relación a la comida ocurren con cada comida a los largo del día, si conseguimos ajustar adecuadamente la dosis y el momento de la administración de la insulina, mejoraremos significativamente el control glucémico.

¿Qué podéis hacer si vuestro hijo con diabetes no come bien?

Cuando no estamos seguros de que un niño pequeño con diabetes va a terminar el plato con las raciones que hemos pesado y nos crea inseguridad administrarle la insulina rápida con antelación, podemos seguir las siguientes recomendaciones:

  1. Administrar 10 minutos antes sólo una pequeña parte de la insulina (la cantidad con la que nos sintamos seguros en el caso de que no termine todo el plato)
  2. Mantenernos tranquilos y alegres en todo momento. Si el niño percibe que es un momento tenso para nosotros, se pondrá también nervioso.
  3. Si se va terminando el plato, administramos el resto de la insulina. Si no quiere comer, nos mantendremos tranquilos y no le daremos importancia, simplemente no administramos el resto de la insulina.  
  4. Comer juntos ayuda, libera la atención del niño mientras ve que nosotros disfrutamos con la comida.
  5. Si el niño es lo suficientemente mayor, pactar previamente lo que se va a comer. Es normal que no todos los días tenga el mismo apetito. Calcularemos la insulina que le corresponda una vez determinadas las raciones pactadas utilizando la ratio insulina/ración para esa comida del día.
  6. Cada día, con menos tensión alrededor de la comida, el niño irá comiendo mejor, tendremos más confianza y podremos administrar previamente a la comida una mayor cantidad de la insulina correspondiente.

Si hacéis esto durante un tiempo, el niño aprenderá a disfrutar de la comida y la mayoría de las veces terminará todo lo pactado. En poco tiempo, administrareis la dosis completa de insulina rápida correspondiente a la comida 10-15 minutos antes de que comience a comer y será más fácil mantener un buen control glucémico.

¡Ánimo! Con apoyo y paciencia seguro que recuperáis el placer de comer en familia muy pronto…

Dra. Patricia Enes Romero

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