8 cuestiones que puedo llegar a pensar, hacer o sentir, cuando recibo la noticia de que mi hijo tiene diabetes

Seguramente, porque lo has vivido o lo estés viviendo, ya sabrás que habitualmente, el debut diabético se produce por sorpresa, es como una catástrofe que afecta al niño o al adolescente y genera un fuerte impacto emocional en el núcleo de la familia.

De la noche a la mañana nos cambia la vida. En ese momento nos asaltan muchas dudas sobre qué pasará en el futuro, ¿mi hijo va a estar bien?, ¿se podrá cuidar sólo?, ¿qué le puede ocurrir?, ¿podré ser una buena madre?, ¿lo haré bien?, ¿por dónde empiezo?, ¿podrá llevar una vida normal?, ¿podrá tener hijos?.

Por eso, vamos a comentar algunos de los pensamientos, las situaciones o las emociones que podéis llegar a vivir durante el proceso de debut de tu hijo

1.- El sentimiento de duelo

Frente al debut de nuestro hijo podemos llegar a sentir que hemos perdido algo, pensamos: la salud de mi hijo me ha sido arrebatada, la felicidad de nuestra familia se esfumó, con lo felices que éramos en la familia, ya no volveremos a ser felices.

Ahora mi hijo no podrá hacer esto o aquello, no podrá estudiar fuera, ni jugar en el equipo de fútbol, ¿qué pasará cuando tenga que salir sólo? o ¿cómo va  a ir al pueblo con la abuela como todos los anteriores veranos?

Sientes que todo ha cambiado y que no volveréis a ser felices. Nada más lejos de la realidad, tu hijo va a poder hacer una vida normal, llena de satisfacciones y de logros en la vida.

Aunque en un principio te parezca imposible el duelo por la pérdida pasará y comprenderás que la diabetes bien controlada no es para nada limitante en las cosas de la vida que realmente merecen la pena.

2.- Preguntas de las que nada queremos saber

Hay cierto tipo de preguntas que aparecerán en nuestro pensamiento, algunas son difíciles de digerir, por ejemplo, cuando tienen que ver con la culpa. Aunque nos parezca sorprendente, podemos llegar a culparnos porque pensamos que deberíamos habernos dado cuenta de lo que le pasaba a nuestro hijo o que directamente pensemos que somos los culpables de que nuestro hijo tenga diabetes. En otras situaciones esta culpa recae sobre otros integrantes de la familia.

Cuando sientas culpa, recuerda que vas a utilizar todo lo que encuentres a tu alrededor para justificar la culpa que sientes, hasta “utilizarás” la genética para justificar la culpa.

Otro de los pensamientos que nos podemos llegar a preguntar es sobre si nuestro hijo sobrevivirá. Esta es una reacción común y de la que no te tienes que culpabilizar. No te preocupes, irás comprendiendo a través de la formación y el cuidado de la diabetes que la vida de tu hijo no corre peligro.

Lo importante es darte cuenta que vas a pensar muchas cosas, muchísimas. Así que, una manera de afrontarlo es dejarse poder pensar todo este tipo de cuestiones, aunque para una madre es muy dificil porque son pensamientos que producen ansiedad y tendemos a no querer saber nada de ellos.

Es importante no juzgarnos. Esto nos servirá para poder hablar con nuestro hijo con naturalidad, tu hijo también va a llegar a este tipo de preguntas sobre la muerte o sobre la culpa. Por ejemplo, en el comienzo de la asimilación del diagnóstico el niño puede llegar a sentirse culpable de la diabetes o bien, en la adolescencia puede tanto llegar a culpabilizar a los padres como a él mismo.

Cuando te pregunte, podrás afrontarlo de forma natural y podrás hablar con él o ella de estos temas.

3.- La ansiedad y la angustia

Los niveles de ansiedad y angustia se elevan por muchas razones, nuestra intranquilidad puede producir que las expectativas sobre el futuro sean catastróficas.

Esto nos paraliza para afrontar el cambio que implica la nueva situación. Piensa que vas a poder. La tranquilidad y la confianza serán tus mejores aliados para pasar por este proceso de la mejor manera posible. Paso a paso, y de la mano de tu equipo diabetológico, te darás cuenta de todo lo que puedes hacer por tu hijo.

Al anticiparnos a la realidad, lo que nos ocurre es que no nos damos un tiempo para elaborar la nueva situación. Nos cargamos a las espaldas la necesidad de conocer al instante todo lo relacionado con la diabetes: ¿qué es lo mejor?, ¿cómo es eso del trasplante de páncreas?, ¿he hecho esto o aquello mal o bien?

Este exceso de información produce ruido y la falta de asimilación de conceptos nos produce ansiedad.

Sentimos ansiedad porque nos decimos que no sabemos nada de la diabetes, pero, si tienes muy presente que la asimilación de la noticia del diagnóstico y la formación en diabetes nos va a llevar un tiempo, podrás reducir el nivel de ansiedad.

Tipos-de-ansiedad


4.- El miedo al cambio

Los cambios son una de las cosas que más nos aterran en la vida, la aparición de la diabetes supone un gran cambio en muchos aspectos de nuestra vida. Por otro lado, todo cambio implica un crecimiento. Hasta el punto de que a veces, no nos damos cuenta de la persona que podemos llegar a ser si nos dejáramos serla. El miedo al cambio es uno de los obstáculos que aparecerá en el tratamiento de la diabetes. No has elegido que la diabetes aparezca en tu vida, pero sí puedes elegir cómo quieres que sea tu vida con diabetes.

5.- Desplazamiento de la emoción

En ocasiones, vamos a estar sometidos a un nivel de exigencia elevado con respecto a nuestro hijo y su cuidado, con nuestra familia en general, por nuestra pareja, por el trabajo.

Hay ciertos sentimientos que al no expresarlos de alguna manera se quedan en la recamara dispuestos a estallar en cualquier momento. Por ejemplo, si no tengo un espacio para desahogarme, para hablar de lo que me pasa, del torrente de emociones que se siente en esta situación, voy a terminar reprochando algo a alguien por cualquier otra cosa. Cuando lo que necesito es desahogarme, hablar con alguien que me comprenda y que no esté demasiado implicado emocionalmente.

6.- Cuando las obligaciones no nos dejan disfrutar el momento

Podemos dejar de hacer las actividades diarias que solíamos hacer, nos dejamos fagocitar por la situación que no controlamos y podemos dejar de hacer cosas que nos gustan o con las que disfrutamos.

En algún momento hay que retomar ese tipo de actividades, que son esenciales tanto para ti como mujer y madre, como para toda la familia.

Además, si nos centramos exclusivamente en la diabetes y nos olvidamos de lo demás, en nuestra pareja y/o en nuestros hijos, se pueden generar sentimientos de celos o de abandono. Tenlo en cuenta para poder hablar con ellos cuando sea necesario. Pero recuerda que a veces es una misma la que tiende a dejar la relación de pareja a un lado o a descuidar afectivamente la relación con los otros hijos de la familia.

La vida es más fácil si no la vivimos como una obligación. Podemos disfrutar del momento y sacar el lado más amable de las cosas.

7.- Eres genial, mujer y madre, pero no eres una superwoman

A veces, crees que puedes con todo, te dices: “si es necesario lo haré sola”. No es la solución, la solución tiene que ver con apoyarnos en la gente que nos quiere y en los profesionales que nos ayudarán a gestionar emociones, a conocer nuestras limitaciones y a poder delegar tareas.

Por otro lado, no intentes contentar a todos en todo momento. Pon límites si el reclamo de la familia, de la pareja e hijos es excesivo. Recuerda en todo momento que si tu estás bien los demás estarán mejor. Así que no te olvides de cuidarte.

8.- ¿Cuánto tiempo dura esta fase?

Aunque generalmente se llama debut al momento del diagnóstico, sería más adecuado considerarlo un proceso con varios ejes: el tratamiento médico, la educación diabetológica, lo afectivo-emocional y lo social. El debut no termina con el periodo de hospitalización. Esa es una parte del proceso. El debut continua en casa y aproximadamente tiene una duración de un año, en el que integramos la diabetes en todas las áreas de nuestra vida. Es un ciclo importante, porque se pasa por muchas situaciones que marcarán hitos, la guardería, el colegio, el instituto o la universidad, el día del cumpleaños, los períodos de trabajo y  de vacaciones…

Vas a ir aprendiendo todos los aspectos de la diabetes. Vívelo como un proceso de aprendizaje que te llevará a convivir con la diabetes con la felicidad que se merece tu familia.


¿Qué es lo que puedes hacer?

Existe una diferencia entre preocuparme por las cosas y ocuparme de ellas. Parece que es lo mismo, pero ocuparse de las cosas es ir haciendo y que las cosas nos “preocupen” la mayoría de las veces nos paraliza.

En todo proceso de aprendizaje  de algo nuevo, al principio nos vemos pequeños, como si no sirviéramos para nada y como si no tuviésemos recursos. Es mejor no preocuparte en exceso y ocuparte de las cosas necesarias. Estás atravesando una de las situaciones más duras imaginables y los pasos que vas dando van encaminados a integrar un mundo nuevo al mundo que ya tenías. Eso se hace paso a paso, no se trata de acertar ni de fallar, se trata de aprender, esa es la clave, aprender.

No es una tarea fácil, pero no seas dura contigo misma. Tendemos a querer hacer las cosas perfectas, sobre todo en lo relacionado con nuestra familia, pero si no fuésemos tan severos con nosotros mismos podremos obtener mejores resultados.

Cómo gestiona emocionalmente la familia esta situación es vital para la adaptación del niño o adolescente y es un factor muy importante en la evolución de la diabetes.

Deja que tu equipo diabetológico te acompañe durante todo el proceso

Conocer a otros padres y niños que llevan más tiempo conviviendo con la diabetes y ver todo lo que han logrado, te será de muchísima ayuda para sentir que no estás sola.

Manuel Menassa – Terapeuta

 

Clinica Dialibre - Diabetes, Nutricion, Pediatria - Dra Patricia Enes

Recuerda que la formación es un proceso que no termina en un día.

Quiero el video con las claves para manejar la ansiedad